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Ponyo

 (崖の上のポニョ Gake no Ue no Ponyo) es una película de los Studio Ghibli, dirigida y creada por Hayao Miyazaki en 2008. Se trata del octavo trabajo de Hayao y de la decimosexta película del estudio desde su fundación.

Se trata de la octava producción dirigida por Miyazaki con Ghibli y la decimoséptima del estudio. Se basa vagamente en el cuento de hadas La sirenita, de Hans Christian Andersen. La cinta cuenta con las voces originales de Tomoko Yamaguchi, Kazushige Nagashima, Yūki Amami, George Tokoro, Yuria Nara, Hiroki Doi, Rumi Hiiragi, Akiko Yano, Kazuko Yoshiyuki y Tomoko Naraoka.

La historia se centra en una criatura marina similar a un pez dorado llamada Ponyo, quien conoce y traba amistad con un niño de cinco años, Sōsuke, y desea convertirse en niña.

Argumento

Fujimoto, un hechicero y científico que alguna vez fue humano, vive bajo la superficie marina junto a su hija, Brunilda, y sus numerosas hermanas. Un día, mientras Fujimoto y sus hijas se encuentran en una excursión en su submarino, Brunilda se escabulle de la vista de su padre y se aleja nadando sobre una medusa. Después de haber sido arrastrada por una red de pesca, Brunilda termina atrapada en un frasco de vidrio. El frasco llega a la orilla de un pequeño pueblo pesquero, donde es encontrada y rescatada por un niño de cinco años llamado Sōsuke. El pequeño encuentra difícil sacarla del frasco, por lo que decide romperlo con una roca, accidentalmente cortándose su dedo. Brunilda lame su herida, la cual se cura casi instantáneamente para gran sorpresa de Sōsuke. Sōsuke cree que Brunilda simplemente es un pez y le toma un gran cariño, además de nombrarla "Ponyo" (ポニョ) y prometerle que la protegerá por siempre. Mientras tanto, un desesperado Fujimoto busca frenéticamente a su hija desaparecida.

 

Debido a sus experiencias desagradables del mundo humano, cree que Sōsuke la ha secuestrado y que está en grave peligro, por lo que Fujimoto convoca a espíritus del océano para recuperarla. Después de que los espíritus se llevan a Ponyo, un desconsolado Sōsuke vuelve a casa con su madre, Lisa, quien trata de animarlo.

De vuelta bajo el agua, Ponyo y Fujimoto tienen una discusión, durante la cual Ponyo se niega a dejar que su padre la llame por su nombre de nacimiento. Brunilda expresa sus deseos de ser llamada Ponyo y de convertirse en humana, debido a que quiere estar junto a Sōsuke. Utilizando su magia, Ponyo comienza a convertirse en una humana, un poder que le otorga la sangre humana que ingirió cuando lamió el dedo de Sōsuke. Su alarmado padre la obliga a volver a su verdadera forma con cierta dificultad y procede a convocar a la madre de Ponyo, la diosa Granmamare, por ayuda.

 

A su vez, Ponyo, con la ayuda de sus hermanas, escapa nuevamente de su padre y en el caos utiliza su magia para convertirse completamente en humana. La enorme cantidad de magia que inadvertidamente liberó en el océano causa un desequilibrio en el mundo, resultando en la creación de un enorme tsunami que deja a todos los barcos (incluyendo uno tripulado por el padre de Sōsuke) varados en el mar. Gracias a la ayuda de sus hermanas, Ponyo vuelve a encontrarse con Sōsuke, quien está asombrado y contento de verla. Lisa también se asombra, pero inicialmente cree que Ponyo solo es una niña extraviada. Lisa, Sōsuke y Ponyo esperan a que pase la tormenta en su casa, donde Ponyo felizmente aprende algunas cosas del mundo humano. Preocupada por los residentes del asilo de ancianos donde trabaja, Lisa decide ir a visitarlos y le promete a Sōsuke que regresará lo antes posible.

Granmamare arriba al submarino de Fujimoto. El padre de Sōsuke, Kōichi, quien la ve trasladarse por el océano, la reconoce como la diosa de la misericordia. Fujimoto advierte que la luna parece estar cayendo de su órbita y los satélites también están cayendo como estrellas fugaces, señales del peligroso desequilibrio de la naturaleza. Granmamare declara que si Sōsuke pasa una prueba, Ponyo podrá vivir como una humana y el orden del mundo será restaurado. Fujimoto, todavía preocupado, le recuerda que si Sōsuke falla en la prueba Ponyo se convertirá en espuma de mar. Al día siguiente, Sōsuke y Ponyo despiertan solo para encontrar que la mayor parte del terreno alrededor de la casa ha sido cubierto por el océano. Ya que es imposible que Lisa regrese a casa, los dos niños deciden ir y buscarla por su cuenta. Con su magia, Ponyo convierte el barco de juguete de Sōsuke a uno de tamaño real, el cual les permite navegar por el agua.

En el transcurso del viaje, ven pescados prehistóricos nadando debajo de ellos y se encuentran a varias otras personas siendo evacuadas en botes o barcos. Sin embargo, cuando Ponyo y Sōsuke llegan a la ribera del bosque, una agotada Ponyo sucumbe al sueño, sólo para ser despertada por Sōsuke, quien le suplica encender una segunda vela antes de que la actual se agote. Ponyo trata varias veces de duplicar el tamaño de la vela, pero termina por caer desmayada. Sōsuke entonces se ve obligado a empujar el barco hasta la orilla, donde el barco, privado de la magia de Ponyo, vuelve a su tamaño original.

 

Sōsuke arrastra a Ponyo a la orilla antes de que pueda ahogarse, donde Sōsuke también encuentra el coche abandonado de su madre. Ponyo despierta y los dos deciden continuar con su búsqueda. Ponyo y Sōsuke se dirigen a un túnel, donde Ponyo pierde su forma humana debido al uso excesivo de sus poderes mágicos y vuelve a ser un pez. Mientras tanto, Lisa y los residentes del hogar de ancianos, a quienes temporalmente se les ha concedido el poder de respirar bajo el agua por Granmamare, esperan la llegada de Ponyo y Sōsuke. Sōsuke y Ponyo se encuentran con Fujimoto en la superficie, quien le advierte que el equilibrio de la naturaleza está en peligro y le pide que le devuelva a Ponyo. Sōsuke duda de Fujimoto e intenta huir, pero los dos niños son capturados por los espíritus de Fujimoto y son llevados con los demás.

Allí, Sōsuke se reúne con su madre y conoce a Granmamare, con quien Lisa acababa de tener una larga conversación privada. Granmamare le pregunta a Sōsuke si podría amar a Ponyo tanto como pez y humana. Sōsuke animadamente responde que él "ama a todas las Ponyos". Granmamare entonces le dice a su hija que si decide querer ser humana, tendrá que renunciar a sus poderes mágicos. Ponyo acepta y Granmamare la envuelve en una burbuja que luego entrega a Sōsuke, diciéndole que besar la burbuja completaría el proceso de transformación de Ponyo a humana. De esa manera, el equilibrio de la naturaleza se restaura y los barcos previamente varados vuelven al puerto. Fujimoto respeta la decisión de su hija de convertirse en un ser humano, habiendo decidido que puede confiar el bienestar de Ponyo a Sōsuke. La película termina con Ponyo besando a Sōsuke en el aire, transformándose finalmente en una niña.

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Pósters

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